El Amor De San Valentín

Todas creemos en cosas distintas, todas – en momentos de crisis – acudimos a lo que sentimos que nos puede ayudar. Hay quienes meditan, hacen yoga, van a la iglesia, o encienden velas para pedirle favores a sus santos preferidos. Y si me preguntan a mí, de todos los santos, mi favorito es San Valentín.

San Valentín es el santo del amor y yo creo en el amor más que en cualquier otra cosa, porque el amor solo atrae cosas bonitas y solo produce sentimientos de felicidad. Cuando amamos pasan cosas hermosas y cuando nos aman, todo a nuestro alrededor parece mejor.



Cuando alguien está enamorado, sobre todo en el comienzo de su relación, tiende a pensar que el otro es “el mejor del mundo” y sin importar si su otra mitad realmente es “la mejor del mundo”, lo que vale es que el enamorado lo siente así y para él, es una verdad irrefutable. Ahora, si multiplicamos ese enamorado por los cientos, miles o millones de enamorados que habitan nuestro planeta; tenemos como resultado millones de personas que para alguien son “las mejores del mundo” y eso, sin lugar a dudas, hace de nosotros una sociedad más positiva, colmada de buenos sentimientos y de pensamientos más felices.

Pero el amor no es solo el amor romántico, es también el amor filial; ese que se siente por papá y mamá; ellos que son nuestro primer hogar, nuestros primeros maestros, nuestros protectores inquebrantables. Y el amor es también el amor fraternal, el que compartimos con nuestros hermanos que son nuestros iguales en la vida, nuestros primeros mejores amigos, nuestros cómplices eternos.



Y el amor está en ese gato o perro que nos ha acompañado desde pequeños y que hace parte de nuestra familia y está también en nuestros amigos, nuestros consejeros espirituales. Y está en lugares tan pequeños, como las cajitas llenas de cartas que nos enviaron alguna vez nuestras amigas y en cadenas o pulseras que nos regaló la abuela.



Por eso soy una enamorada del amor, porque es ese el sentimiento que nos recuerda los momentos más felices de la vida, a los que también recordamos con todo el amor. Así que ahora, que se viene el día de San Valentín, no importa si estamos acostumbradas a celebrarlo o no; hagamos que este sea un día para alegrarnos y agradecer todo el amor que hemos tenido y tendremos en nuestras vidas.


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