Antes Y Después De Enamorarte Del Deporte

Hay momentos que nos marcan la vida, esos donde podemos trazar una línea y ver cómo éramos antes y en qué nos convertimos después de vivirlos. Con el deporte sucede lo mismo y esto es lo que pasa antes y después de enamorarnos de él.

Antes y después

Antes de enamorarte del deporte, tu alarma solo suena para avisarte que llegó la hora de ir a trabajar. Suena una vez y la pospones, otra vez y también; suena y resuena pero tú no la escuchas, porque el sueño es más fuerte que tú, porque no dormiste lo necesario. Después de enamorarte del deporte, de repente te sientes más feliz. Y es que hacer cualquier ejercicio físico, libera endorfinas y al hacerlo, te genera una sensación de bienestar y felicidad que va a hacer que el sonido de la alarma deja de molestarte.

Antes y después

Antes de enamorarte del deporte, puede que te sientas cansada con alguna facilidad o que te contagies de gripe con mucha frecuencia; pero después del deporte, tu sistema inmunológico se hace más fuerte y tiene la capacidad de responder mejor frente a las enfermedades para que, sin importar cuántas veces estornuden tus amigas, tú siempre te sientas bien.

Antes del deporte, puede que te sientas débil o insegura, pero después de practicarlo, vas a ver cómo mejora tu autoestima; no solo por el hecho de verte mejor frente al espejo, sino porque te das cuenta de todas las metas que puedes alcanzar, porque eres testigo de tu propio progreso y puedes ver claramente cómo cada día eres más decidida, más rápida, más fuerte.

Antes y después

Antes del deporte, no importa si te comes unas papas fritas todos los días o si te pasas días enteros sin hacer ningún esfuerzo; pero después de enamorarte del ejercicio, tomas una conciencia de tu cuerpo que no tenías antes: si fumas, te haces más lenta y si comes mal, no te sientes tan fuerte; si te duermes tarde no aguantas el entrenamiento y si bebes alcohol te pierdes la montada en bici.

Cuando te enamoras del deporte, te exiges más pero también te das más, porque al hacerlo, sientes cómo tu cuerpo se transforma en lo que siempre quisiste que fuera: tu mayor soporte en el mundo, capaz de llevarte a donde quieras llegar.


Deja tú comentario